14 Ago

La diplomacia y la transformación digital
Por: Virginia Nehme

La transformación de las comunicaciones es uno de los efectos secundarios más evidentes de vivir el fenómeno de la globalización. Por lo tanto, la diplomacia también se ha recreado y continúa evolucionando, aprovechando las oportunidades y gestionando los principales desafíos de la comunicación sobre políticas de alto nivel.  Actualmente la aceleración tecnológica ejerce mucha presión sobre los ministerios de asuntos exteriores para que desarrollen habilidades sólidas que les faciliten aprovechar el potencial de las tecnologías digitales en su actividad y elaborar estrategias eficientes de integración y adaptación de dichas tecnologías a los objetivos de política exterior a corto y largo plazo que de no lograrlo, se verían en  riesgo de no generar una influencia política significativa en la escena internacional. En este sentido, la práctica de la diplomacia a través de las plataformas digitales está principalmente enfocada en ampliar los mensajes de la política exterior de los diferentes gobiernos, siendo ahora fundamental en la comunicación estratégica.

Tanto en situaciones de crisis como en la actual pandemia provocada por el virus COVID-19, como en períodos ordinarios de actividad, la comunicación digital es una herramienta clave para la actividad de los ministerios de exteriores y de su red de representaciones y consulados porque tiene el objetivo primordial de llegar al ciudadano, utilizando las diferentes herramientas y plataformas digitales haciendo uso de las Tecnologías para la Información y la Comunicación (TIC’s) transmitiendo sus intereses, atractivos, cultura, logros y desafíos de la política exterior de cada país. Varios gobiernos y ministerios han desarrollado la diplomacia digital a través de las redes sociales, mejorando su comunicación con los ciudadanos y sus conciudadanos en el extranjero.

Hay que recordar que la diplomacia digital se desarrolla desde la diplomacia pública y se implementa en los diferentes ministerios de asuntos exteriores a través de los sitios web y los perfiles en las diferentes redes sociales tanto del ministerio como de la red de representaciones y consulados. Según el autor (Nicholas, J. 2009) podemos atribuir el uso por primera vez del término “diplomacia pública” a (Edmund Guillon, 1965): “La diplomacia pública se ocupa de la influencia de las actitudes públicas en la formación y ejecución de las políticas exteriores, abarca las dimensiones de las relaciones internacionales más allá de la diplomacia tradicional, el cultivo por los gobiernos de la opinión pública en otros países, la interacción de grupos privados e intereses en un país con los de otro, el informe de asuntos exteriores y su impacto en la política, la comunicación entre aquellos cuyo trabajo es la comunicación, como entre diplomáticos y corresponsales extranjeros, y los procesos de comunicación intercultural”. Lo que se conoce como Diplomacia Pública recientemente, con la globalización ha evolucionado y es ahora lo que conocemos como diplomacia digital. A principios de siglo, la diplomacia tenía la interpretación estricta de toda comunicación entre el gobierno de un país y el gobierno de otro.  La comunicación internacional entre el gobierno de un país y la población de otro estaba prohibida por la comunidad internacional y se consideraba una violación de la soberanía.

Fueron tres los acontecimientos mundiales durante los años veinte y treinta, los que alteraron la definición y la práctica de la diplomacia. El primero fue el uso generalizado y la gran popularidad de la radio. La segunda fue la revolución bolchevique de 1917 y el ascenso de los nazis al poder en 1933 y la tercera fue el uso de la radio para las propagandas políticas e ideológicas del momento. Tanto Rusia como Alemania hablaron directamente con las poblaciones de las naciones vecinas, eludiendo así a sus respectivos gobiernos. 

No podemos pasar por alto el hecho que la diplomacia pública está vinculada al poder, el autor (Joseph Nye 1990), atribuye el termino al poder blando como “la capacidad de influir en el comportamiento de otros para obtener los resultados que uno desea”. El poder blando se podría decir que es un nuevo concepto para un antiguo hábito, por ejemplo muchos países han precedido al esfuerzo estadounidense para utilizar su cultura a la ventaja de la imagen nacional. Ahora bien, para entender mejor en que consiste la diplomacia pública, (Nancy Snow 2009) explica que: “La diplomacia tradicional son relaciones de gobierno a gobierno, la diplomacia pública tradicional se ha referido a los gobiernos que hablan con el público global, e incluyen esfuerzos para informar, influir e involucrar a esos públicos para el apoyo de objetivos nacionales y para las políticas exteriores”.

Por otro lado, el término “diplomacia digital” ha sido rescatado por el académico Corneliu Bjola, profesor de estudios diplomáticos en la Universidad de Oxford, que expone que: “La diplomacia digital es el uso de las redes sociales con fines diplomáticos. La diplomacia podría cambiar prácticas de cómo los diplomáticos participan en la gestión información, diplomacia pública, planificación estratégica, negociaciones internacionales o incluso gestión de crisis” (2015). Podríamos afirmar entonces que el concepto de diplomacia digital contiene, determinadas características:

  • Uso de las redes sociales y plataformas digitales.
  • Nuevas herramientas para difundir, recoger y medir información
  • Alcance de audiencias más amplias
  • Mantiene los objetivos esenciales de la diplomacia
  • Transparencia y responsabilidad

Este nuevo enfoque nos permite entender, la importancia que tiene para los Estados el desarrollo de la diplomacia digital en un mundo interconectado como en el que vivimos hoy, en donde todos los actores, desde los individuos hasta las organizaciones, juegan un papel cada vez más importante en los asuntos internacionales,  Bjola lo afirma de la siguiente manera: “La diplomacia digital se refiere al uso creciente de las plataformas de medios sociales por parte de un país para alcanzar sus objetivos de política exterior y administrar proactivamente su imagen. La diplomacia digital existe en dos niveles: en el Ministerio de Relaciones Exteriores y en Embajadas operando en ambos niveles, los Estados pueden adaptar los mensajes de política exterior y marca nacional a las características únicas del público local con respecto a la historia, cultura, valores y tradiciones, facilitando así la aceptación de su política exterior y la imagen que pretenden proyectar”. (2015)

También el autor e investigador Mafrendi 2014, expone en sus estudios: “La inclusión de las tecnologías en la actividad diplomática significa la ampliación del rango de actividades, actores implicados y oportunidades para la gestión”. Partiendo de este hecho concreto, entendemos que la diplomacia digital engloba toda la comunicación en línea y ha se ha ido transformando hasta consolidarse como una pieza clave en la información y en la acción diplomática. Se desarrolla desde la diplomacia pública y se implementa en los diferentes ministerios de asuntos exteriores a través de los sitios web y los perfiles en las diferentes redes sociales tanto del ministerio como de la red de representaciones y consulados.

Asimismo, las redes sociales se extienden más allá de las relaciones interpersonales, en el terreno de la diplomacia también han pasado a jugar un rol fundamental. Dentro de cada ministerio de asuntos exteriores, corresponde a la dirección de comunicación: diseñar, gestionar y actualizar el portal web, sus contenidos y la propuesta y ejecución de la estrategia en las redes sociales. Para ello, se consideran dos condicionantes y un planteamiento previo:

En primer lugar, la heterogeneidad de los distintos emisores que deben ser coordinados desde el ministerio como del público objetivo en función del mensaje y del país; y, en segundo lugar, la mutabilidad tanto del medio ya que el uso de las distintas plataformas es en esencia cambiante como del contenido que debe adaptarse en función del contexto.

La comunicación digital es ya una parte inherente de la labor diplomática y en este marco las redes sociales constituyen el instrumento de mayor inmediatez y relevancia. Son además una palanca decisiva en los ámbitos de la diplomacia pública y de la lucha contra la desinformación y las noticias falsas. En este contexto, la mayoría de los países utilizan desde hace años y de forma sistemática las redes sociales como instrumento de su acción exterior. Actualmente, podremos encontrar perfiles de diferentes organizaciones internacionales, ministerios, embajadas y sus representantes en plataformas como: Twitter, Instagram, Fan Page de Facebook, Podcast, Youtube e incluso TikTok.

Las ventaja de las redes sociales radica en que brindan la oportunidad de alcanzar a ciudadanos de otros países en tiempo real, estas plataformas digitales además ofrecen espacios con mayor interacción para promover así los objetivos de la diplomacia.

Claro que, gran parte del trabajo de los Ministerios de Asuntos Exteriores alrededor del mundo continúan desarrollándose a través de los procesos tradicionales como las reuniones, negociaciones, recopilación de información relevante, la resolución de problemas mediante procedimientos intergubernamentales como conferencias regionales o internacionales y con grupos de trabajo de confianza. Es por eso, que la diplomacia digital es la ligereza con la que es posible entrar a las redes sociales y el bajo costo en comparación con otros métodos, hacen que sea una herramienta muy atrayente para los ministerios y embajadas, muchas plataformas permiten el uso de contenido dinámico como videos, fotos, links, a comparación de los métodos tradicionales.

Si bien los Ministerios de Asuntos Exteriores de todo el mundo han estado ansiosos por adoptar la Diplomacia digital, cada ministerio define y practica esta forma de diplomacia de una manera diferente, vemos por ejemplo como el Ministerio de Asuntos Exteriores de España lo aborda de manera más dinámica con programas interactivos como los podcast en donde comparten información de interés sobre la actividad exterior, e historia de la nación, igualmente los Estados Unidos a través de sus Embajadas en las diferentes plataformas digitales realizan live o videos en vivo con invitados especiales en temas de interés, muy diferente a la acción en redes que despliega el Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia a través de su red de representaciones diplomáticas en el mundo, en donde abordan las interacciones con un enfoque cultural y participativo. Como estos, encontraremos muchísimas mas iniciativas innovadoras que día a día están desarrollando los ministerios en aras de establecer una comunicación digital mas transparente y directa con sus públicos.

Podemos definir entonces, cinco objetivos de forma general que buscan los Ministerios de Asuntos Exteriores y su red de embajadas y consulados en redes sociales y páginas web son:

  • La atención a los conciudadanos en el extranjero o que estén de tránsito fuera de sus fronteras, aprovechando las redes sociales para llegar a todos en situaciones de emergencia o de dificultad.
  • La mejora de la explicación pública de las oficinas en el exterior y de los ministerios sobre sus tareas diarias, funciones y logros.
  • El acercamiento de la política exterior a la ciudadanía, explicando sus prioridades y difundiendo sus posiciones sobre los temas internacionales.
  • El fomento del conocimiento general sobre la nación en otros países.
  • Favorecer el progreso económico y social de la nación y el mejor conocimiento mutuo a través de una comunicación más cercana y plural.

Para alcanzar esos objetivos, según el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación: “Un plan estratégico de Diplomacia Digital se debe guiar por los principios calidad, credibilidad y pertinencia de la información, transparencia, descentralización y dirección coordinada e inmediatez”. Es decir, la capacidad de poder llegar a millones de personas de forma directa y en tiempo real significa, una oportunidad importante para que los ministerios de asuntos exteriores se redefinan a sí mismos en la era digital y construyan relaciones sólidas con públicos extranjeros, recordando que la diplomacia digital no es un fin en sí misma, sino que informa y sirve a objetivos de política exterior.

Diplomacia digital en el contexto actual

A medida que el COVID19 comenzó a extenderse desde Asia a Europa y los Estados Unidos, los países comenzaron a cerrar sus fronteras una tras otra, dejando a miles de sus ciudadanos varados. El interés en las relaciones bilaterales también se disparó. Las embajadas y los consulados se han enfocado en utilizar sus canales digitales con más fuerza para ofrecer asesoramiento sobre vuelos de regreso y procedimientos de repatriación, pero también para demostrar solidaridad con la población local afectada por la pandemia y para explorar las condiciones con las autoridades anfitrionas buscando respuestas conjuntas ante la crisis.

Durante estos últimos meses, las relaciones internacionales se han enfocado aún más al espacio digital. Desde las Naciones Unidas, organismo principal de la comunidad internacional, la OMS con un bot dedicado a luchar contra la desinformación a través de un número WhatsApp habilitado en cuatro idiomas, a través del cual cualquier ciudadano del mundo puede interactuar, hasta los Ministerios de Exteriores y sus representaciones diplomáticas, han transformado su manera de accionar y comunicarse, enfocando sus esfuerzos en tres puntos claves:

– Ofrecer asistencia consular a ciudadanos varados en el extranjero.

– Brindar la adquisición de equipos muy necesarios de otras naciones, incluidas máquinas de ventilación y equipo de protección para médicos (diplomacia médica).

– Fomentar colaboraciones internacionales a través de las cuales los científicos puedan buscar conjuntamente una vacuna contra el coronavirus.

Más allá de la pandemia mundial que atravesamos, la globalización ha permitido también que los diferentes gobiernos y líderes se apoyen en las herramientas digitales para comunicar su acontecer diario. Hemos visto como las embajadas interactúan en diversos temas mediante en cuestas mediante las redes sociales, para conocer las necesidades reales de sus ciudadanos y gracias a ello, poder mejorar su servicio público. Además los diplomáticos, han conseguido una mayor empatía con las sociedades en las que se desenvuelven al utilizar sus redes sociales como un registro de su labor, conectando con la cultura, y conociendo las realidades que viven las comunidades al interactuar en estas plataformas. Las tecnologías digitales pueden ofrecer beneficios adicionales a los diplomáticos en tres áreas fundamentales:

1- La diplomacia consular y el uso de canales digitales y bots para conversar con ciudadanos en el extranjero

2- El uso de las redes sociales y argumentamos que los tiempos de crisis ofrecen oportunidades para los estados que buscan administrar su imagen.

3- Combatir las teorías de desinformación y conspiración que confunden a los ciudadanos y erosionan la confianza en el gobierno.

A pesar de que la red social o plataforma digital más fuerte para accionar la diplomacia digital es Twitter, después de las paginas web oficiales, Instagram, Facebook, y Youtube también están presentes en los canales de comunicación diplomáticos. Sin embargo, lo que es más sorprendente aún es TikTok, que sorpresivamente se ha convertido en una red para diplomacia digital. Desde la ONU y la OMS, hasta otras organizaciones internaciones, ONG, políticos y líderes mundiales se han sumado a esta red social.

«Nos unimos a [TikTok] para brindarle asesoramiento de salud pública confiable y oportuno», escribió la OMS en la descripción de su primer video, que ha alcanzado más de 34 millones de visitas. La lista de quienes se han unido, sigue en ascenso, y esto ha inspirado al investigador sobre la diplomacia digital, Andrea Sandre quién afirma:

“Tendremos que esperar y ver si el contenido de las organizaciones que operan en el espacio diplomático, multilateral y de asuntos exteriores continúa siendo exitoso y atractivo, especialmente cuando se unen más organizaciones, gobiernos, embajadas y diplomáticos. La clave en esta etapa es que todas esas organizaciones exploren la plataforma, aprendan de las mejores prácticas y creen otras nuevas, y se asocien con micro y macro influencers en campañas que van más allá de la lógica detrás de Twitter, Facebook e Instagram”.

La diplomacia digital ha tomado mayor protagonismo, porque los ciudadanos cada vez más están conectados en las plataformas digitales, las nuevas (y las próximas) generaciones interactúan más por estos medios para informarse, conocer aspectos culturales, acceder a servicios, interactuar con los mandatarios y sus representantes para plantear dudas, sugerencias, quejas y recomendaciones.

Actualmente la aceleración tecnológica ejerce mucha presión sobre los ministerios de asuntos exteriores para que desarrollen habilidades sólidas que les faciliten aprovechar el potencial de las tecnologías digitales en su actividad y elaborar estrategias eficientes de integración y adaptación de dichas tecnologías a los objetivos de política exterior a corto y largo plazo que de no lograrlo, se verían en  riesgo de no generar una influencia política significativa en la escena internacional.  La capacidad de los ministerios de asuntos exteriores de moverse más allá de la comunicación digital y emplear plataformas digitales para construir relaciones en línea que sean relevantes para sus actividades offline moldea el carácter institucional de la diplomacia digital.

El futuro de la diplomacia digital reside en la habilidad de los ministerios de asuntos exteriores de explotar las oportunidades generadas por la disrupción tecnológica y de los funcionarios diplomáticos en adaptarse y saber sacar provecho a las herramientas tecnológicas para alcanzar sus objetivos. Hoy en día la diplomacia digital es una política externa esencial, en el mundo hay entidades estatales como no estatales que compiten por influencia y poder en el mismo espacio online. En este espacio ahora se encuentras aproximadamente 3 billones de personas, en que la mayoría se conecta a internet a través de su celular. La diplomacia digital con un uso adecuado es un complemento persuasivo y oportuno para la diplomacia tradicional que puede ayudar a un país a poder obtener sus objetivos de política externa, extender su alcance internacional e influenciar personas que no tienen interacción con embajadas en el mundo.

Bibliografía:

Bjola, C., y Jiang, L. (2015). Social media and public diplomacy: A comparative analysis of the digital diplomatic strategies of the EU, US and Japan in China. In C. Bjola & M. Holmes (Eds.), Digital diplomacy: Theory and practice (pp. 71–88). New York, NY: Routledge

Cull N, (2009) Public Diplomacy: Lessons from the Past. University Of Southern California: Figueroa Press.

Manfredi J. (2014). Taxonomía De La Diplomacia Digital En La Agenda De Las Nuevas Relaciones Internacionales. Trabajo Especial de Grado publicado, Universidad de Castilla – La Mancha. España.

Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, “Atención al Ciudadano y diplomacia digital”. Disponible en: http://www.exteriores.gob.es/Portal/es/PoliticaExteriorCooperacion/DiplomaciasigloXXI/Paginas/Diplomaciadigital.aspx  [Consulta: 2019, 13 junio].

Nye, J. (1990). Soft Power: The Means To Success in World Politics. New York: Public Affairs.

Sandre, A. (2020) La diplomacia digital en TikTok está creciendo. Disponible en: https://medium.com/digital-diplomacy/digital-diplomacy-on-tiktok-is-growing-8ad1eb940719 [Consulta: 2020, 23 junio].

Snow, N. (2009). Routledge Handbook of Public Diplomacy: Rethinking Public Diplomacy. New York: Routledge.